La reforma de las pensiones ahonda el pulso en el seno del PP

  • Batalla en el equipo económico frente a dos reformas clave: pensiones y Administración
  • Los barones, inquietos por sus elecciones, intentan frenar medidas impopulares

Si Mariano Rajoy no fuera un líder conocido por su aversión a los cambios, todos en el PP darían por hecho que ha llegado el momento de hacerlos. El anuncio de la pasada semana es de tal gravedad política, según la práctica totalidad de los miembros del Gobierno y dirigentes populares consultados, que nadie dudaría de que es el paso previo a una gran revolución interna. El Gobierno admitió a los 16 meses de llegar a La Moncloa, tras alcanzar los 6,2 millones de desempleados, que lo más probable es que no logre en cuatro años el principal objetivo por el que fue elegido: reducir el nivel de paro. “El 26 empezó una nueva legislatura, hemos admitido preventivamente nuestro fracaso. Un suicidio así solo se explica porque nos obliga Bruselas, pero en cualquier otro país europeo implicaría cambios profundos”, resume un dirigente. Pero Rajoy es Rajoy, y nadie apuesta por grandes vuelcos.

Eso sí, a falta de vías de escape, la situación es realmente explosiva en el PP y el Ejecutivo. Como en otras ocasiones delicadas, como en 2008, tras la segunda derrota, ha llegado un salvavidas inesperado e involuntario para Rajoy: Esperanza Aguirre. Su reaparición y sus críticas apiñan automáticamente a todos los marianistas y a los barones autonómicos en torno al presidente: nada une más que el enemigo común. Esa, la soledad de Aguirre, es la fotografía que esperan encontrar los marianistas hoy, cuando el presidente ha citado a su cúpula.

Rajoy, aparentemente impasible, vive montado en un barril de pólvora con varios puntos de fricción potencialmente explosivos, según analiza la mayoría de los dirigentes consultados. Bruselas, un sector del Gobierno, el empresariado, la banca y el ala más liberal del partido presionan para hacer reformas mucho más profundas. Rajoy ha ganado tiempo con la última oleada de cambios suaves. Pero no le queda mucho.

Rajoy no quiere tocar el Gobierno pero hay dudas con su funcionamiento
En pocas semanas tiene que resolver dos asuntos clave que pueden hacer estallar al Gobierno, al partido y a la calle: primero, las pensiones. Tanto Bruselas como un sector del Ejecutivo encabezado por Luis De Guindos presionan para hacer una reforma muy a fondo, que implicaría reducir el coste pero a la vez podría provocar un estallido social y un desgaste definitivo del Ejecutivo. Los barones territoriales, cada vez más inquietos con las encuestas y la sensación de que la crisis no remontará antes de sus elecciones, claman al Gobierno para que no les hunda más tocando las pensiones o con otras medidas antisociales. Rajoy trata de bajar esa presión convocando a sindicatos y patronal para buscar un acuerdo sobre pensiones y otros asuntos. Parece improbable. El presidente ha despreciado de momento al PSOE y en La Moncloa insisten en que no cuentan con ellos porque les ven escorados a la izquierda luchando para evitar que crezca IU.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s